Domingo trigesimosegundo del tiempo ordinario
Salterio IV

Nota Importante: utilizar esta aplicaci贸n con el celular en silencio durante la

celebraci贸n de la misa, para seguir las lecturas, oraciones y acompa帽ar con el canto.

INTRODUCCI脫N

El evangelio de este domingo contiene una importante pregunta sobre la resurrecci贸n y la vida. Los cristianos tenemos la certeza de que el Se帽or se encarga de la vida eterna, pero nos deja a nosotros la tarea de encargarnos de la vida antes de la muerte. Por eso no podemos mirar tranquilos el 鈥渕谩s all谩鈥 sin hacernos cargo del 鈥渕谩s ac谩鈥.

El hombre siempre ha debido enfrentarse al enigma de la muerte. En Cristo esta interrogante ha sido aclarada. Esto no significa que lo comprendamos todo, pero s铆 que tenemos la certeza de que la muerte ha sido vencida, y lo que Dios nos ofrece es la vida. Este es el punto de partida de nuestra fe cristiana.

Esta vida despu茅s de la muerte que el Se帽or nos ofrece es distinta a la actual. Desde ac谩 nosotros intentamos proyectar las cosas buenas que tenemos hacia una realidad espiritual, futura, infinita. La llamamos vida eterna. Pero m谩s preciso ser铆a decir vida plena, vida en Dios. No sabemos bien c贸mo ser谩, pero sabemos que viviremos en Dios, en plenitud de amor, ya no habr谩 muerte ni sufrimiento, no nos 鈥渇undiremos en 脡l鈥, sino que seguiremos siendo nosotros con nuestra conciencia, libertad y capacidad de amar. No ser谩 una vida individual, aislados, sino que ser谩 con otros, a quienes amaremos y con quienes viviremos en Dios.

Pero esto no significa que posterguemos la tarea de la vida plena聽espiritualizando聽la felicidad para despu茅s: 鈥渘o importa vivir mal hoy, pues despu茅s de la muerte tendr茅 la recompensa鈥. No. La oferta de vida y salvaci贸n es participar desde ahora en esa vida divina. El聽hoy聽de la salvaci贸n es muy importante. El Se帽or quiere que vivamos en plenitud desde hoy. La trascendencia nos debiera llevar a mirar el aqu铆 y ahora, de una forma distinta.

Para el cristiano, el mundo presente es una urgencia, pues es el lugar donde debemos vivir en esa plenitud. Y Cristo nos ense帽a que esa plenitud pasa por reconocer al otro como hermano: amarlo y caminar juntos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Rey del universo nos resucitar谩 a una vida eterna.

Lectura del segundo libro de los Macabeos聽6, 1; 7, 1-2. 9-14

El rey Ant铆oco envi贸 a un consejero ateniense para que obligara a los jud铆os a abandonar las costumbres de sus padres y a no vivir conforme a las leyes de Dios.

Fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey, flagel谩ndolos con azotes y tendones de buey, trat贸 de obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Pero uno de ellos, hablando en nombre de todos, le dijo:聽驴Qu茅 quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que violar las leyes de nuestros padres.

Una vez que el primero muri贸, llevaron al suplicio al segundo. Y cuando estaba por dar su 煤ltimo suspiro, dijo:聽T煤, malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitar谩 a una vida eterna, ya que nosotros morimos por sus leyes.

Despu茅s de 茅ste, fue castigado el tercero. Apenas se lo pidieron, present贸 su lengua, extendi贸 decididamente sus manos y dijo con valent铆a:聽Yo he recibido estos miembros como un don del Cielo, pero ahora los desprecio por amor a sus leyes y espero recibirlos nuevamente de 脡l. El rey y sus acompa帽antes estaban sorprendidos del valor de aquel joven, que no hac铆a ning煤n caso de sus sufrimientos.

Una vez que muri贸 茅ste, sometieron al cuarto a la misma tortura y a los mismos suplicios. Y cuando ya estaba pr贸ximo a su fin, habl贸 as铆:聽Es preferible morir a manos de los hombres, con la esperanza puesta en Dios de ser resucitados por 脡l. T煤, en cambio, no resucitar谩s para la vida.

SALMO RESPONSORIAL聽聽聽16, 1. 5-6. 8b. 15

R/.聽隆Se帽or, al despertar, me saciar茅 de tu presencia!

Escucha, Se帽or, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta o铆do a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad.R/

Mis pies se mantuvieron firmes en los caminos se帽alados: 隆mis pasos nunca se apartaron de tus huellas! Yo te invoco, Dios m铆o, porque T煤 me respondes: inclina tu o铆do hacia m铆 y escucha mis palabras.R/

Esc贸ndeme a la sombra de tus alas. Pero yo, por tu justicia, contemplar茅 tu rostro, y al despertar, me saciar茅 de tu presencia. R/

SEGUNDA LECTURA

Que el Se帽or los fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.

Lectura de la segunda carta del Ap贸stol san Pablo a los cristianos de Tesal贸nica2, 16—-3, 5

Hermanos:

Que nuestro Se帽or Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos am贸 y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.

Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Se帽or se propague r谩pidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes. Rueguen tambi茅n para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe.

Pero el Se帽or es fiel: 脡l los fortalecer谩 y los preservar谩 del Maligno. Nosotros tenemos plena confianza en el Se帽or de que ustedes cumplen y seguir谩n cumpliendo nuestras disposiciones.

Que el Se帽or los encamine hacia el amor de Dios y les d茅 la perseverancia de Cristo.

EVANGELIO

ACLAMACI脫N AL EVANGELIO聽聽聽Apoc 1, 5a.聽6b

Aleluya.

Jesucristo es el Primero que resucit贸 de entre los muertos. 隆A 脡l sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Aleluya.

EVANGELIO

No es un Dios de muertos, sino de vivientes.

+ Evangelio de nuestro Se帽or Jesucristo seg煤n san Lucas 20, 27-38

Se acercaron a Jes煤s algunos saduceos, que niegan la resurrecci贸n, y le dijeron:聽Maestro, Mois茅s nos ha ordenado: 鈥淪i alguien est谩 casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda鈥. Ahora bien, hab铆a siete hermanos. El primero se cas贸 y muri贸 sin tener hijos. El segundo se cas贸 con la viuda, y luego el tercero. Y as铆 murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, tambi茅n muri贸 la mujer. Cuando resuciten los muertos, 驴de qui茅n ser谩 esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?

Jes煤s les respondi贸:聽En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrecci贸n, no se casan. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los 谩ngeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrecci贸n.

Que los muertos van a resucitar, Mois茅s lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Se帽or 鈥渆l Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob鈥. Porque 脡l no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para 脡l.

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