Domingo tercero de Cuaresma
Salterio III

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celebraci贸n de la misa, para seguir las lecturas, oraciones y acompa帽ar con el canto.

INTRODUCCI脫N

El tema del agua que salva es un tema habitual en la liturgia cuaresmal. Desde este domingo la Iglesia ofrece a la comunidad cristiana, que tiene la oportunidad de revivir su propio bautismo, una s铆ntesis de la historia de la salvaci贸n a partir del rico simbolismo del agua.聽

Necesaria para la existencia de todos los vivientes, el agua es un elemento natural que nos ha sido regalado y que no es fruto del trabajo. El agua viva de la fuente expresa el milagro renovado de la vida. Haciendo brotar agua de la roca, Dios se manifiesta Salvador de su pueblo, y lo pone en condici贸n de continuar su viaje hasta la tierra prometida.聽

La abundancia del agua llega a ser el s铆mbolo de la abundancia de la salvaci贸n que solo pertenece a Dios. Un r铆o de agua que surge del Templo, purificar谩 al pueblo, saciar谩 su sed y har谩 fecunda la tierra. En el Nuevo Testamento, el agua expresa simb贸licamente el don del Esp铆ritu para la generaci贸n de una humanidad nueva. Cristo, sobre el cual el Esp铆ritu ha descendido en el momento del Bautismo, anuncia un renacimiento en el agua y en el Esp铆ritu, promete una abundancia de agua-Esp铆ritu para los creyentes.聽

La persona de Cristo se identifica con la roca, el nuevo Templo, la fuente de donde surge la vida eterna.聽

A una mujer, marcada por el pecado, Jes煤s promete un agua misteriosa que es fuente para la vida eterna, y m谩s tarde declarar谩: 鈥渜uien tenga sed que venga a m铆聽y beba鈥. En el Bautismo nacemos a Dios, del agua y del Esp铆ritu Santo, mediante la gracia y los dones que nos dan salvaci贸n por el amor que Cristo nos ha demostrado muriendo por nuestros pecados. El agua del Bautismo nos limpia y nos hace renacer como hijos.聽

Quien confiesa que Cristo es el Mes铆as, el enviado de Dios, acepta que la salvaci贸n se act煤a de las maneras y en los tiempos queridos por Dios, y llega a comprender que la sed m谩s profunda es saciada solamente por el don de Cristo, y se llega a ser, a su vez, como la mujer samaritana, reveladores de la presencia del que todo lo transforma.聽

Nos encontramos en este domingo frente a la sed de un pueblo en el desierto, a la sed de una mujer junto al pozo. La sed es s铆mbolo de una necesidad 铆ntima y vital. Solamente Cristo puede apagar esta sed.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Danos agua para beber.

Lectura del libro del 脡xodo聽聽聽17, 1-7

Toda la comunidad de los israelitas parti贸 del desierto de Sin y sigui贸 avanzando por etapas, conforme a la orden del Se帽or. Cuando acamparon en Refidim, el pueblo no ten铆a agua para beber. Entonces acusaron a Mois茅s y le dijeron:

Danos agua para que podamos beber.

Mois茅s les respondi贸:

驴Por qu茅 me acusan? 驴Por qu茅 provocan al Se帽or?

El pueblo, torturado por la sed, protest贸 contra Mois茅s diciendo:

驴Para qu茅 nos hiciste salir de Egipto? 驴S贸lo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?

Mois茅s pidi贸 auxilio al Se帽or, diciendo:

驴C贸mo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?

El Se帽or respondi贸 a Mois茅s:

Pasa delante del pueblo, acompa帽ado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bast贸n con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve, porque Yo estar茅 delante de ti, all谩 sobre la roca, en Horeb. T煤 golpear谩s la roca, y de ella brotar谩 agua para que beba el pueblo.

As铆 lo hizo Mois茅s, a la vista de los ancianos de Israel.

Aquel lugar recibi贸 el nombre de Mas谩 -que significa聽Provocaci贸n– y de Merib谩 -que significa聽Querella– a causa de la acusaci贸n de los israelitas, y porque ellos provocaron al Se帽or, diciendo:聽驴El Se帽or est谩 realmente entre nosotros, o no?

SALMO RESPONSORIAL聽聽聽94, 1-2. 6-9

R/.聽Cuando escuchen la voz del Se帽or, no endurezcan el coraz贸n.

隆Vengan, cantemos con j煤bilo al Se帽or, aclamemos a la Roca que nos salva! 隆Lleguemos hasta 脡l d谩ndole gracias, aclamemos con m煤sica al Se帽or! R/

隆Entren, inclin茅monos para adorarlo! 隆Doblemos la rodilla ante el Se帽or que nos cre贸! Porque 脡l es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que 脡l apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R/

Ojal谩 hoy escuchen la voz del Se帽or:聽No endurezcan su coraz贸n como en Merib谩, como en el d铆a de Mas谩, en el desierto, cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque hab铆an visto mis obras. R/

SEGUNDA LECTURA

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp铆ritu Santo.

Lectura de la carta del Ap贸stol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 1-2. 5-8

Hermanos:

Justificados por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Se帽or Jesucristo. Por 脡l hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por 脡l nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y la esperanza no quedar谩 defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp铆ritu Santo, que nos ha sido dado.

En efecto, cuando todav铆a 茅ramos d茅biles, Cristo, en el tiempo se帽alado, muri贸 por los pecadores. Dif铆cilmente se encuentra alguien que d茅 su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo muri贸 por nosotros cuando todav铆a 茅ramos pecadores.

EVANGELIO

ACLAMACI脫N AL EVANGELIO聽聽聽Jn 4, 42. 15

Se帽or, T煤 eres verdaderamente el Salvador del mundo; dame agua viva para que no tenga m谩s sed.

EVANGELIO

El manantial que brotar谩 hasta la vida eterna.

+ Evangelio de nuestro Se帽or Jesucristo seg煤n san Juan聽聽聽4, 5-42

Jes煤s lleg贸 a una ciudad de Samar铆a llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob hab铆a dado a su hijo Jos茅. All铆 se encuentra el pozo de Jacob. Jes煤s, fatigado del camino, se hab铆a sentado junto al pozo. Era la hora del mediod铆a.

Una mujer de Samar铆a fue a sacar agua, y Jes煤s le dijo:聽Dame de beber.

Sus disc铆pulos hab铆an ido a la ciudad a comprar alimentos.

La samaritana le respondi贸:聽隆C贸mo! 驴T煤, que eres jud铆o, me pides de beber a m铆, que soy samaritana?聽Los jud铆os, en efecto, no se trataban con los samaritanos.

Jes煤s le respondi贸:

Si conocieras el don de Dios y qui茅n es el que te dice: 鈥淒ame de beber鈥, t煤 misma se lo hubieras pedido, y 脡l te habr铆a dado agua viva.

Se帽or, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. 驴De d贸nde sacas esa agua viva? 驴Eres acaso m谩s grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde 茅l bebi贸, lo mismo que sus hijos y sus animales?

Jes煤s le respondi贸:

El que beba de esta agua tendr谩 nuevamente sed, pero el que beba del agua que Yo le dar茅, nunca m谩s volver谩 a tener sed.

El agua que Yo le dar茅 se convertir谩 en 茅l en manantial que brotar谩 hasta la Vida eterna.

Se帽or, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga m谩s sed y no necesite venir hasta aqu铆 a sacarla.

Jes煤s le respondi贸:聽Ve, llama a tu marido y vuelve aqu铆.

La mujer respondi贸:聽No tengo marido.

Jes煤s continu贸:聽Tienes raz贸n al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad.

La mujer le dijo:聽Se帽or, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta monta帽a, y ustedes dicen que es en Jerusal茅n donde se debe adorar.

Jes煤s le respondi贸:

Cr茅eme, mujer, llega la hora en que ni en esta monta帽a ni en Jerusal茅n ustedes adorar谩n al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvaci贸n viene de los jud铆os. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorar谩n al Padre en esp铆ritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre.

Dios es esp铆ritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp铆ritu y en verdad.

La mujer le dijo:聽Yo s茅 que el Mes铆as, llamado Cristo, debe venir. Cuando 脡l venga, nos anunciar谩 todo.

Jes煤s le respondi贸:聽Soy Yo, el que habla contigo.

En ese momento llegaron sus disc铆pulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le pregunt贸:聽驴Qu茅 quieres de ella?聽o聽驴Por qu茅 hablas con ella?

La mujer, dejando all铆 su c谩ntaro, corri贸 a la ciudad y dijo a la gente:聽Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. 驴No ser谩 el Mes铆as?

Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.

Mientras tanto, los disc铆pulos le insist铆an a Jes煤s, diciendo:聽Come, Maestro. Pero 脡l les dijo:聽Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen.

Los disc铆pulos se preguntaban entre s铆:聽驴Alguien le habr谩 tra铆do de comer?

Jes煤s les respondi贸:

Mi comida es hacer la voluntad de Aqu茅l que me envi贸 y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que a煤n faltan cuatro meses para la cosecha. Pero Yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya est谩n madurando para la siega.

Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; as铆 el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegr铆a. Porque en esto se cumple el proverbio: 鈥淯no siembra y otro cosecha鈥. Yo los envi茅 a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos.

Muchos samaritanos de esa ciudad hab铆an cre铆do en 脡l por la palabra de la mujer, que atestiguaba:聽Me ha dicho todo lo que hice. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jes煤s, le rogaban que se quedara con ellos, y 脡l permaneci贸 all铆 dos d铆as. Muchos m谩s creyeron en 脡l, a causa de su palabra. Y dec铆an a la mujer:聽Ya no creemos por lo que t煤 has dicho; nosotros mismos lo hemos o铆do y sabemos que 脡l es verdaderamente el Salvador del mundo.

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