Domingo quinto de Cuaresma
Salterio I

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celebraci贸n de la misa, para seguir las lecturas, oraciones y acompa帽ar con el canto.

INTRODUCCI脫N

Mientras avanza el tiempo cuaresmal, orientado hacia el Bautismo, se entra en el m谩s 铆ntimo significado del sacramento de la regeneraci贸n cristiana. Ya, antes de Cristo, el profeta Ezequiel hab铆a anunciado a los israelitas la promesa divina de hacerlos resurgir a la vida nueva, despu茅s de la amarga y dura prueba del exilio en Babilonia, donde hab铆an sido llevados a causa de sus pecados, y donde se hab铆an convencido de que hab铆an sido abandonados por el Se帽or.聽

La promesa divina se cumple de una manera definitiva en toda su riqueza con la redenci贸n realizada por Cristo. En el Bautismo, el don del Esp铆ritu de Dios hace nacer a una vida nueva. El hombre que ha llegado a ser hijo del Padre celeste y heredero de una gloria que tendr谩 su 煤ltima perfecci贸n al fin de los tiempos, con la resurrecci贸n del cuerpo.聽

La resurrecci贸n de L谩zaro es la m谩s amplia narraci贸n de un milagro en toda la Biblia. La solemne declaraci贸n de Cristo: 鈥淵o soy la Resurrecci贸n y la Vida, quien vive y cree en m铆 vivir谩 para siempre鈥 es la clave de lectura de este dram谩tico relato. No es solo la muerte del cuerpo, sino la del alma. Pero el pecado cede el paso al que cree en Cristo.聽

El Evangelio de Cristo es un mensaje de vida, de toda la vida, de la vida eterna, y no hay nada que valga m谩s para el hombre que la propia alma.聽

La resurrecci贸n de L谩zaro es el signo de la realizaci贸n de la nueva creaci贸n y de la nueva alianza prometida en Ezequiel. La resurrecci贸n de L谩zaro es anuncio de聽

Mientras avanza el tiempo cuaresmal, orientado hacia el Bautismo, se entra en el m谩s 铆ntimo significado del sacramento de la regeneraci贸n cristiana. Ya, antes de Cristo, el profeta Ezequiel hab铆a anunciado a los israelitas la promesa divina de hacerlos resurgir a la vida nueva, despu茅s de la amarga y dura prueba del exilio en Babilonia, donde hab铆an sido llevados a causa de sus pecados, y donde se hab铆an convencido de que hab铆an sido abandonados por el Se帽or.聽

La promesa divina se cumple de una manera definitiva en toda su riqueza con la redenci贸n realizada por Cristo. En el Bautismo, el don del Esp铆ritu de Dios hace nacer a una vida nueva. El hombre que ha llegado a ser hijo del Padre celeste y heredero de una gloria que tendr谩 su 煤ltima perfecci贸n al fin de los tiempos, con la resurrecci贸n del cuerpo.聽

La resurrecci贸n de L谩zaro es la m谩s amplia narraci贸n de un milagro en toda la Biblia. La solemne declaraci贸n de Cristo: 鈥淵o soy la Resurrecci贸n y la Vida, quien vive y cree en m铆 vivir谩 para siempre鈥 es la clave de lectura de este dram谩tico relato. No es solo la muerte del cuerpo, sino la del alma. Pero el pecado cede el paso al que cree en Cristo.聽

El Evangelio de Cristo es un mensaje de vida, de toda la vida, de la vida eterna, y no hay nada que valga m谩s para el hombre que la propia alma.聽

La resurrecci贸n de L谩zaro es el signo de la realizaci贸n de la nueva creaci贸n y de la nueva alianza prometida en Ezequiel. La resurrecci贸n de L谩zaro es anuncio de la resurrecci贸n de Cristo, que es Se帽or de la muerte y la vida. La participaci贸n en el Bautismo, en su misterio pascual, es participaci贸n a la nueva creaci贸n en el Esp铆ritu. La lectura pascual del Evangelio de hoy es prof茅tica y actual para nosotros, que m铆sticamente renacemos en el Esp铆ritu de Cristo y que estamos llamados a vivir seg煤n el Esp铆ritu una existencia nueva, muertos al pecado y vivos para Dios.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Yo pondr茅 mi esp铆ritu en ustedes, y vivir谩n.

Lectura de la profec铆a de Ezequiel聽37, 12-14

As铆 habla el Se帽or:

Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los har茅 salir de ellas, y los har茅 volver, pueblo m铆o, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabr谩n que Yo soy el Se帽or.

Yo pondr茅 mi esp铆ritu en ustedes, y vivir谩n; los establecer茅 de nuevo en su propio suelo, y as铆 sabr谩n que Yo, el Se帽or, lo he dicho y lo har茅.

SALMO RESPONSORIAL聽聽129, 1-5. 6c-8

R/.聽En el Se帽or se encuentra la misericordia.

Desde lo m谩s profundo te invoco, Se帽or. 隆Se帽or, oye mi voz! Est茅n tus o铆dos atentos al clamor de mi plegaria. R/

Si tienes en cuenta las culpas, Se帽or, 驴qui茅n podr谩 subsistir? Pero en ti se encuentra el perd贸n, para que seas temido. R/

Mi alma espera en el Se帽or, y yo conf铆o en su palabra. Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Se帽or. R/

Porque en 脡l se encuentra la misericordia y la redenci贸n en abundancia: 脡l redimir谩 a Israel de todos sus pecados.R/

SEGUNDA LECTURA

El Esp铆ritu de Aqu茅l que resucit贸 a Jes煤s habita en ustedes.

Lectura de la carta del Ap贸stol san Pablo a los cristianos de Roma聽聽8, 8-11

Hermanos:

Los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no est谩n animados por la carne sino por el esp铆ritu, dado que el Esp铆ritu de Dios habita en ustedes.

El que no tiene el Esp铆ritu de Cristo no puede ser de Cristo. Pero si Cristo vive en ustedes, aunque el cuerpo est茅 sometido a la muerte a causa del pecado, el esp铆ritu vive a causa de la justicia. Y si el Esp铆ritu de Aqu茅l que resucit贸 a Jes煤s habita en ustedes, el que resucit贸 a Cristo Jes煤s tambi茅n dar谩 vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Esp铆ritu que habita en ustedes.

EVANGELIO

ACLAMACI脫N AL EVANGELIO聽聽Jn. 11, 25a. 26

Yo soy la Resurrecci贸n y la Vida. El que cree en m铆 no morir谩 jam谩s, dice el Se帽or.

EVANGELIO

Yo soy la resurrecci贸n y la vida.

+ Evangelio de nuestro Se帽or Jesucristo seg煤n san Juan聽聽聽11, 1-45

Hab铆a un hombre enfermo, L谩zaro de Betania, del pueblo de Mar铆a y de su hermana Marta. Mar铆a era la misma que derram贸 perfume sobre el Se帽or y le sec贸 los pies con sus cabellos. Su hermano L谩zaro era el que estaba enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jes煤s:聽Se帽or, el que t煤 amas, est谩 enfermo.

Al o铆r esto, Jes煤s dijo:聽Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Jes煤s quer铆a mucho a Marta, a su hermana y a L谩zaro. Sin embargo, cuando oy贸 que 茅ste se encontraba enfermo, se qued贸 dos d铆as m谩s en el lugar donde estaba. Despu茅s dijo a sus disc铆pulos:聽Volvamos a Judea.

Los disc铆pulos le dijeron:聽Maestro, hace poco los jud铆os quer铆an apedrearte, 驴y quieres volver all谩?

Jes煤s les respondi贸:

驴Acaso no son doce las horas del d铆a? El que camina de d铆a no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no est谩 en 茅l.

Despu茅s agreg贸:聽Nuestro amigo L谩zaro duerme, pero Yo voy a despertarlo.

Sus disc铆pulos le dijeron:聽Se帽or, si duerme, se sanar谩. Ellos pensaban que hablaba del sue帽o, pero Jes煤s se refer铆a a la muerte.

Entonces les dijo abiertamente:聽L谩zaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado all铆, a fin de que crean. Vayamos a verlo.

Tom谩s, llamado el Mellizo, dijo a los otros disc铆pulos:聽Vayamos tambi茅n nosotros a morir con 茅l.

Cuando Jes煤s lleg贸, se encontr贸 con que L谩zaro estaba sepultado desde hac铆a cuatro d铆as.

Betania distaba de Jerusal茅n s贸lo unos tres kil贸metros. Muchos jud铆os hab铆an ido a consolar a Marta y a Mar铆a, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jes煤s llegaba, Marta sali贸 a su encuentro, mientras Mar铆a permanec铆a en la casa. Marta dijo a Jes煤s:聽Se帽or, si hubieras estado aqu铆, mi hermano no habr铆a muerto. Pero yo s茅 que aun ahora, Dios te conceder谩 todo lo que le pidas.

Jes煤s le dijo:聽Tu hermano resucitar谩.

Marta le respondi贸:聽S茅 que resucitar谩 en la resurrecci贸n del 煤ltimo d铆a.

Jes煤s le dijo:

Yo soy la Resurrecci贸n y la Vida. El que cree en m铆, aunque muera, vivir谩; y todo el que vive y cree en m铆, no morir谩 jam谩s. 驴Crees esto?

Ella le respondi贸:聽S铆, Se帽or, creo que T煤 eres el Mes铆as, el Hijo de Dios, el que deb铆a venir al mundo.

Despu茅s fue a llamar a Mar铆a, su hermana, y le dijo en voz baja:聽El Maestro est谩 aqu铆 y te llama. Al o铆r esto, ella se levant贸 r谩pidamente y fue a su encuentro. Jes煤s no hab铆a llegado todav铆a al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo hab铆a encontrado. Los jud铆os que estaban en la casa consolando a Mar铆a, al ver que 茅sta se levantaba de repente y sal铆a, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar all铆. Mar铆a lleg贸 adonde estaba Jes煤s y, al verlo, se postr贸 a sus pies y le dijo:聽Se帽or, si hubieras estado aqu铆, mi hermano no habr铆a muerto.

Jes煤s, al verla llorar a ella, y tambi茅n a los jud铆os que la acompa帽aban, conmovido y turbado, pregunt贸:聽驴D贸nde lo pusieron?

Le respondieron:聽Ven, Se帽or, y lo ver谩s.

Y Jes煤s llor贸.

Los jud铆os dijeron:聽隆C贸mo lo amaba!

Pero algunos dec铆an:聽脡ste que abri贸 los ojos del ciego de nacimiento, 驴no pod铆a impedir que L谩zaro muriera?

Jes煤s, conmovi茅ndose nuevamente, lleg贸 al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, y dijo:聽Quiten la piedra.

Marta, la hermana del difunto, le respondi贸:聽Se帽or, huele mal; ya hace cuatro d铆as que est谩 muerto.

Jes煤s le dijo:聽驴No te he dicho que si crees, ver谩s la gloria de Dios?

Entonces quitaron la piedra, y Jes煤s, levantando los ojos al cielo, dijo:

Padre, te doy gracias porque me o铆ste. Yo s茅 que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que T煤 me has enviado.

Despu茅s de decir esto, grit贸 con voz fuerte:聽隆L谩zaro, ven afuera!. El muerto sali贸 con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.

Jes煤s les dijo:聽Des谩tenlo para que pueda caminar.

Al ver lo que hizo Jes煤s, muchos de los jud铆os que hab铆an ido a casa de Mar铆a creyeron en 脡l.

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