Domingo segundo de Pascua 
Salterio I

Nota Importante: utilizar esta aplicación con el celular en silencio durante la

celebración de la misa, para seguir las lecturas, oraciones y acompañar con el canto.

La alegría de la Pascua se prolonga en este domingo. La comunidad cristiana se encuentra reunida en el primer día de la semana, el día de la Resurrección. Una semana después Jesús vuelve a presentarse en medio de la comunidad, con las marcas gloriosas de la Pasión, Él transmite su espíritu sobre la iglesia. Este año en que el Santo Padre nos ha invitado a profundizar en la Eucaristía, hagamos presente que semana tras semana, día tras día, el Señor se pone en medio de la comunidad, para derramar su espíritu y donarse como alimento de vida eterna. Es en este segundo domingo de Pascua, en el que celebramos la fiesta del Cuasimodo, domingo en el cual se renueva el encargo a los Ministros Extraordinarios de la Santa Comunión, este Señor que se pone en medio de la comunidad, se pone en manos de cada uno de estos hermanos nuestros, para hacerse alimento del que está enfermo en el hospital o en su casa y de todo aquel que está imposibilitado de llegar a la celebración comunitaria. Cada domingo la comunidad de los creyentes se reúne alrededor de Jesús resucitado, llegando a ser ella misma el sacramento de la presencia viva de Jesucristo. El poder de perdonar los pecados dado a los apóstoles, con la donación del espíritu, hará posible al que ha perdido la gracia, de reencontrar la fuente de la vida. El apóstol Tomás ajeno a la alegría de los apóstoles, por su obstinada pretensión de una prueba personal y tangible de la resurrección de Cristo, es vencido por el amor del Maestro. Tomás vive el drama de muchos y ha recibido para todos la respuesta de Cristo. La celebración de la Eucaristía hace actual para nosotros, el misterio Pascual en toda su inagotable eficacia.   

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  2, 42-47

Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.

Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno.

Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquéllos que debían salvarse.

SALMO RESPONSORIAL  117, 2-4. 13-15. 22-24

R/. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! R/.

Me empujaron con violencia para derribarme, pero el Señor vino en mi ayuda. El Señor es mi fuerza y mi protección; Él fue mi salvación. Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos. R/.

La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. R/.

SEGUNDA LECTURA

Nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro 1, 3-9

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final.

Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en Él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 20, 29

Aleluya.

Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Ocho días más tarde, apareció Jesús.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   20, 19-31

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo:

“¡La paz esté con ustedes!

Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes”.

Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió:

“Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”.

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”

Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”.

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”

Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”.

Tomás respondió:

“¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”

Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

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