BENDICI√ďN DE LOS RAMOS

Antífona   Cf. Mt 21, 9 

Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Se√Īor, el Rey de Israel. Hosanna en las alturas.¬†

 

Introducción:

Queridos hermanos:

Despu√©s de haber preparado nuestros corazones desde el comienzo de la Cuaresma por medio de la penitencia, la oraci√≥n y las obras de caridad, hoy nos congregamos para iniciar con toda la Iglesia la celebraci√≥n del misterio pascual de nuestro Se√Īor.

Este sagrado misterio se realiza por su muerte y resurrecci√≥n; para ello, Jes√ļs ingres√≥ en Jerusal√©n, la ciudad santa. Nosotros, llenos de fe y con gran fervor, recordando esta entrada triunfal, sigamos al Se√Īor para que, por la gracia que brota de su cruz, lleguemos a tener parte en su resurrecci√≥n y en su vida.

Oremos (sacerdote)

Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición estos ramos para que, cuantos seguimos con aclamaciones a Cristo Rey, podamos llegar por él a la Jerusalén celestial. 

Que vive y reina por los siglos de los siglos. 

  1. Amén.

BENDICI√ďN DE LOS RAMOS

EVANGELIO

¬ęBendito el que viene en nombre del Se√Īor¬Ľ

+ Evangelio de nuestro Se√Īor Jesucristo seg√ļn san Lucas Lc 19, 28-40¬†

Jes√ļs, acompa√Īado de sus disc√≠pulos, iba camino a Jerusal√©n.

Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:

¬ęVayan al pueblo que est√° enfrente y, al entrar, encontrar√°n un asno atado, que nadie ha montado todav√≠a. Des√°tenlo y tr√°iganlo; y si alguien les pregunta: ¬ę¬ŅPor qu√© lo desatan?¬Ľ, respondan: ¬ęEl Se√Īor lo necesita¬Ľ¬Ľ.

Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho.

Cuando desataron el asno, sus due√Īos les dijeron: ¬ę¬ŅPor qu√© lo desatan?¬Ľ.

y ellos respondieron: ¬ęEl Se√Īor lo necesita¬Ľ.

Luego llevaron el asno adonde estaba Jes√ļs y, poniendo sobre √©l sus mantos, lo hicieron montar. Mientras √©l avanzaba, la gente extend√≠a sus mantos sobre el camino.

Cuando Jes√ļs se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los disc√≠pulos, llenos de alegr√≠a, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que hab√≠an visto. Y dec√≠an: ¬ę¬°Bendito sea el Rey que viene en nombre del Se√Īor! ¬°Paz en el cielo y gloria en las alturas!¬Ľ.

Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: ¬ęMaestro, reprende a tus disc√≠pulos¬Ľ.

Pero √©l respondi√≥: ¬ęLes aseguro que si ellos callan, gritar√°n las piedras¬Ľ.

Queridos hermanos:

Imitemos a la muchedumbre que aclam√≥ a Jes√ļs, y caminemos cantando y glorificando a Dios, unidos por el v√≠nculo de la paz.

 

 Canto procesión con ramos…

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Misa

ORACI√ďN COLECTA¬†

Dios todopoderoso y eterno, t√ļ mostraste a los hombres el ejemplo de humildad de nuestro Salvador, que se encam√≥ y muri√≥ en la cruz; conc√©denos recibir las ense√Īanzas de su Pasi√≥n, para poder participar un d√≠a de su gloriosa resurrecci√≥n. √Čl que vive y reina contigo en la unidad del Esp√≠ritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.¬†

PRIMERA LECTURA

No retiré mi rostro cuando me ultrajaban, pero sé muy bien que no seré defraudado.

Lectura del libro de Isaías   50, 4-7

El mismo Se√Īor me ha dado una lengua de disc√≠pulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada ma√Īana, √Čl despierta mi o√≠do para que yo escuche como un disc√≠pulo. El Se√Īor abri√≥ mi o√≠do y yo no me resist√≠ ni me volv√≠ atr√°s. Ofrec√≠ mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retir√© mi rostro cuando me ultrajaban y escup√≠an.

Pero el Se√Īor viene en mi ayuda: por eso, no qued√© confundido; por eso, endurec√≠ mi rostro como el pedernal, y s√© muy bien que no ser√© defraudado.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL   21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

R/.¬†Dios m√≠o, Dios m√≠o, ¬Ņpor qu√© me has abandonado?

Los que me ven, se burlan de m√≠, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:¬†‚ÄúConfi√≥ en el Se√Īor, que √Čl lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto‚ÄĚ. R/.

Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies. Yo puedo contar todos mis huesos. R/.

Se reparten entre s√≠ mi ropa y sortean mi t√ļnica. Pero T√ļ, Se√Īor, no te quedes lejos; T√ļ que eres m√≠ fuerza, ven pronto a socorrerme. R/.

Yo anunciar√© tu Nombre a mis hermanos, te alabar√© en medio de la asamblea:¬†‚ÄúAl√°benlo, los que temen al Se√Īor; glorif√≠quenlo, descendientes de Jacob; t√©manlo, descendientes de Israel‚ÄĚ. R/.

SEGUNDA LECTURA

Se anonadó a sí mismo. Por eso, Dios lo exaltó.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2, 6-11

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exalt√≥ y le dio el Nombre que est√° sobre todo nombre, para que al nombre de Jes√ļs, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:¬†‚ÄúJesucristo es el Se√Īor‚ÄĚ.

Palabra de Dios.

 

 

ACLAMACI√ďN AL EVANGELIO¬†¬†¬†Flp 2, 8-9

Cristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte, y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre.

EVANGELIO

+ Pasi√≥n de nuestro Se√Īor Jesucristo seg√ļn san Lucas 22, 7. 14‚ÄĒ23, 56

  1. Lleg√≥ el d√≠a de los √Āzimos, en el que se deb√≠a inmolar la v√≠ctima pascual. Cuando fue la hora, Jes√ļs se sent√≥ a la mesa con los Ap√≥stoles y les dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúHe deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasi√≥n, porque les aseguro que ya no la comer√© m√°s hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios‚ÄĚ.

  1. Y tomando una copa, dio gracias y dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúTomen y comp√°rtanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beber√© m√°s del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios‚ÄĚ.

  1. Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

‚ÄúEsto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria m√≠a‚ÄĚ.

  1. Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo:

+     “Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.

La mano del traidor est√° sobre la mesa, junto a m√≠. Porque el Hijo del hombre va por el camino que le ha sido se√Īalado, pero ¬°ay de aquel que lo va a entregar!‚ÄĚ

  1. Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso.

Y surgi√≥ una discusi√≥n sobre qui√©n deb√≠a ser considerado como el m√°s grande. Jes√ļs les dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúLos reyes de las naciones dominan sobre ellas, y los que ejercen el poder sobre el pueblo se hacen llamar bienhechores. Pero entre ustedes no debe ser as√≠. Al contrario, el que es m√°s grande, que se comporte como el menor, y el que gobierna, como un servidor. Porque, ¬Ņqui√©n es m√°s grande, el que est√° a la mesa o el que sirve? ¬ŅNo es acaso el que est√° a la mesa? Y sin embargo, Yo estoy entre ustedes como el que sirve.

Ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas. Por eso Yo les confiero la realeza, como mi Padre me la confirió a mí. Y en mi Reino, ustedes comerán y beberán en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Sim√≥n, Sim√≥n, mira que Satan√°s ha pedido poder para zarandearlos como el trigo, pero Yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y t√ļ, despu√©s que hayas vuelto, confirma a tus hermanos‚ÄĚ.

  1. Pedro le dijo:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúSe√Īor, estoy dispuesto a ir contigo a la c√°rcel y a la muerte‚ÄĚ.
  3. Pero Jes√ļs replic√≥:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúYo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habr√°s negado tres veces que me conoces‚ÄĚ.

  1. Después les dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúCuando los envi√© sin bolsa, ni provisiones, ni sandalia, ¬Ņles falt√≥ alguna cosa?‚ÄĚ

  1. Respondieron:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúNada‚ÄĚ
  3. √Čl agreg√≥:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúPero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve; el que tenga una alforja, que la lleve tambi√©n; y el que no tenga espada, que venda su manto para comprar una. Porque les aseguro que debe cumplirse en m√≠ esta palabra de la Escritura: ¬ęFue contado entre los malhechores¬Ľ. Ya llega a su fin todo lo que se refiere a m√≠‚ÄĚ.

  1. Ellos le dijeron:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúSe√Īor, aqu√≠ hay dos espadas‚ÄĚ.
  3. √Čl les respondi√≥:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúBasta‚ÄĚ.

  1. Enseguida Jes√ļs sali√≥ y fue como de costumbre al monte de los Olivos, seguido de sus disc√≠pulos. Cuando llegaron, les dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúOren, para no caer en la tentaci√≥n‚ÄĚ.

  1. Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúPadre, si quieres, aleja de m√≠ este c√°liz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya‚ÄĚ.

  1. Entonces se le apareci√≥ un √°ngel del cielo que lo reconfortaba. En medio de la angustia, √Čl oraba m√°s intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corr√≠an hasta el suelo.

Despu√©s de orar se levant√≥, fue hacia donde estaban sus disc√≠pulos y los encontr√≥ adormecidos por la tristeza. Jes√ļs les dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅPor qu√© est√°n durmiendo? Lev√°ntense y oren para no caer en la tentaci√≥n‚ÄĚ.

  1. Todav√≠a estaba hablando, cuando lleg√≥ una multitud encabezada por el que se llamaba Judas, uno de los Doce. Este se acerc√≥ a Jes√ļs para besarlo. Jes√ļs le dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúJudas, ¬Ņcon un beso entregas al Hijo del hombre?‚ÄĚ

  1. Los que estaban con Jes√ļs, viendo lo que iba a suceder, le preguntaron:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúSe√Īor, ¬Ņusamos la espada?‚ÄĚ
  3. Y uno de ellos hiri√≥ con su espada al servidor del Sumo Sacerdote, cort√°ndole la oreja derecha. Pero Jes√ļs dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúDejen, ya est√°‚ÄĚ.

  1. Y tocándole la oreja, lo sanó. Después dijo a los sumos sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅSoy acaso un bandido para que vengan con espadas y palos? Todos los d√≠as estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y el poder de las tinieblas‚ÄĚ.

  1. Después de arrestarlo, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo seguía de lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos. Una sirvienta que lo vio junto al fuego, lo miró fijamente y dijo:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú√Čste tambi√©n estaba con √Čl‚ÄĚ.
  3. Pedro lo negó diciendo:
  4. ‚ÄúMujer, no lo conozco‚ÄĚ.
  5. Poco después, otro lo vio y dijo:
  6. ‚ÄúT√ļ tambi√©n eres uno de aquellos‚ÄĚ.
  7. Pero Pedro respondió:
  8. ‚ÄúNo, hombre, no lo soy‚ÄĚ.
  9. Alrededor de una hora más tarde, otro insistió, diciendo:
  10. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúNo hay duda de que este hombre estaba con √Čl; adem√°s, √©l tambi√©n es galileo‚ÄĚ.
  11. Dijo Pedro:
  12. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúHombre, no s√© lo que dices‚ÄĚ.
  13. En ese momento, cuando todav√≠a estaba hablando, cant√≥ el gallo. El Se√Īor, d√°ndose vuelta, mir√≥ a Pedro. Este record√≥ las palabras que el Se√Īor le hab√≠a dicho:¬†‚ÄúHoy, antes que cante el gallo, me habr√°s negado tres veces‚ÄĚ. Y saliendo afuera, llor√≥ amargamente.
  14. Los hombres que custodiaban a Jes√ļs lo ultrajaban y lo golpeaban; y tap√°ndole el rostro, le dec√≠an:
  15. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúProfetiza, ¬Ņqui√©n te golpe√≥?‚ÄĚ
  16. Y profer√≠an contra √Čl toda clase de insultos.
  17. Cuando amaneci√≥, se reuni√≥ el Consejo de los ancianos del pueblo, junto con los sumos sacerdotes y los escribas. Llevaron a Jes√ļs ante el tribunal y le dijeron:
  18. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúDinos si eres el Mes√≠as‚ÄĚ.
  19. √Čl les dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúSi Yo les respondo, ustedes no me creer√°n, y si los interrogo, no me responder√°n. Pero en adelante, el Hijo del hombre se sentar√° a la derecha de Dios todopoderoso‚ÄĚ.

  1. Todos preguntaron:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅEntonces eres el Hijo de Dios?‚ÄĚ
  3. Jes√ļs respondi√≥:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúTienen raz√≥n, Yo lo soy‚ÄĚ.

  1. Ellos dijeron:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅAcaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos o√≠do de su propia boca‚ÄĚ.
  3. Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato.
  4. Y comenzaron a acusarlo, diciendo:
  5. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúHemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebeli√≥n, impidi√©ndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el rey Mes√≠as‚ÄĚ.
  6. Pilato lo interrogó, diciendo:
  7. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅEres T√ļ el rey de los jud√≠os?‚ÄĚ

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúT√ļ lo dices‚ÄĚ.

  1. Le respondi√≥ Jes√ļs. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la multitud:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúNo encuentro en este hombre ning√ļn motivo de condena‚ÄĚ.
  3. Pero ellos insistían:
  4. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúSubleva al pueblo con su ense√Īanza en toda la Judea. Comenz√≥ en Galilea y ha llegado hasta aqu√≠‚ÄĚ.
  5. Al oír esto, Pilato preguntó si ese hombre era galileo. Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió. En esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.
  6. Herodes se alegr√≥ mucho al ver a Jes√ļs. Hac√≠a tiempo que deseaba verlo, por lo que hab√≠a o√≠do decir de √Čl, y esperaba que hiciera alg√ļn prodigio en su presencia. Le hizo muchas preguntas, pero Jes√ļs no le respondi√≥ nada. Entre tanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban all√≠ y lo acusaban con vehemencia.

Herodes y sus guardias, después de tratarlo con desprecio y ponerlo en ridículo, lo cubrieron con un magnífico manto y lo enviaron de nuevo a Pilato. Y ese mismo día, Herodes y Pilato, que estaban enemistados, se hicieron amigos.

  1. Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los jefes y al pueblo, y les dijo:
  2. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúUstedes me han tra√≠do a este hombre, acus√°ndolo de incitar al pueblo a la rebeli√≥n. Pero yo lo interrogu√© delante de ustedes y no encontr√© ning√ļn motivo de condena en los cargos de que lo acusan; ni tampoco Herodes, ya que √©l lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte. Despu√©s de darle un escarmiento, lo dejar√© en libertad‚ÄĚ.
  3. Pero la multitud comenzó a gritar:
  4. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú¬°Qu√© muera este hombre! ¬°Su√©ltanos a Barrab√°s!‚ÄĚ
  5. A Barrabás lo habían encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la ciudad y por homicidio.

Pilato volvi√≥ a dirigirles la palabra con la intenci√≥n de poner en libertad a Jes√ļs. Pero ellos segu√≠an gritando:

  1. ‚Äú¬°Crucif√≠calo! ¬°Crucif√≠calo!‚ÄĚ
  2. Por tercera vez les dijo:
  3. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅQu√© mal ha hecho este hombre? No encuentro en √Čl nada que merezca la muerte. Despu√©s de darle un escarmiento, lo dejar√© en libertad‚ÄĚ.
  4. Pero ellos insist√≠an a gritos, reclamando que fuera crucificado, y el griter√≠o se hac√≠a cada vez m√°s violento. Al fin, Pilato resolvi√≥ acceder al pedido del pueblo. Dej√≥ en libertad al que ellos ped√≠an, al que hab√≠a sido encarcelado por sedici√≥n y homicidio, y a Jes√ļs lo entreg√≥ al arbitrio de ellos.
  5. Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Sim√≥n de Cirene, que volv√≠a del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detr√°s de Jes√ļs. Lo segu√≠an muchos del pueblo y un buen n√ļmero de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por √Čl. Pero Jes√ļs, volvi√©ndose hacia ellas, les dijo:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚Äú¬°Hijas de Jerusal√©n!, no lloren por m√≠; lloren m√°s bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo en que se dir√°: ¬°Felices las est√©riles, felices los vientres que no concibieron y los pechos que no amamantaron! Entonces se dir√° a las monta√Īas: ¬ę¬°Caigan sobre nosotros!, y a los cerros: ‚Äú¬°Sep√ļltennos!‚ÄĚ Porque si as√≠ tratan a la le√Īa verde, ¬Ņqu√© ser√° de la le√Īa seca?‚ÄĚ

  1. Con √Čl llevaban tambi√©n a otros dos malhechores, para ser ejecutados.
  2. Cuando llegaron al lugar llamado¬†‚Äúdel Cr√°neo‚ÄĚ, lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jes√ļs dec√≠a:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúPadre, perd√≥nalos, porque no saben lo que hacen‚ÄĚ.

  1. Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos.
  2. El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían:
  3. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúHa salvado a otros: ¬°que se salve a s√≠ mismo, si es el Mes√≠as de Dios, el Elegido!‚ÄĚ
  4. Tambi√©n los soldados se burlaban de √Čl y, acerc√°ndose para ofrecerle vinagre, le dec√≠an:
  5. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúSi eres el rey de los jud√≠os, ¬°s√°lvate a ti mismo!‚ÄĚ
  6. Sobre su cabeza hab√≠a una inscripci√≥n:¬†‚ÄúEste es el rey de los jud√≠os‚ÄĚ.
  7. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
  8. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅNo eres t√ļ el Mes√≠as? S√°lvate a ti mismo y a nosotros‚ÄĚ.
  9. Pero el otro lo increpaba, diciéndole:
  10. S.¬†¬†¬†¬†‚Äú¬ŅNo tienes temor de Dios, t√ļ que sufres la misma pena que √Čl? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero √Čl no ha hecho nada malo‚ÄĚ.
  11. Y decía:
  12. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúJes√ļs, acu√©rdate de m√≠ cuando llegues a tu Reino‚ÄĚ.
  13. √Čl le respondi√≥:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúYo te aseguro que hoy estar√°s conmigo en el Para√≠so‚ÄĚ.

  1. Era alrededor del mediod√≠a. El sol se eclips√≥ y la oscuridad cubri√≥ toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasg√≥ por el medio. Jes√ļs, con un grito, exclam√≥:

+¬†¬†¬†¬†¬†‚ÄúPadre, en tus manos encomiendo mi esp√≠ritu‚ÄĚ.

  1. Y diciendo esto, expiró.
  2. Cuando el centurión vio lo que había pasado, alabó a Dios, exclamando:
  3. S.¬†¬†¬†¬†‚ÄúRealmente este hombre era un justo‚ÄĚ.
  4. Y la multitud que se hab√≠a reunido para contemplar el espect√°culo, al ver lo sucedido, regresaba golpe√°ndose el pecho. Todos sus amigos y las mujeres que lo hab√≠an acompa√Īado desde Galilea permanec√≠an a distancia, contemplando lo sucedido.
  5. Lleg√≥ entonces un miembro del Consejo, llamado Jos√©, hombre recto y justo, que hab√≠a disentido con las decisiones y actitudes de los dem√°s. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jes√ļs. Despu√©s de bajarlo de la cruz, lo envolvi√≥ en una s√°bana y lo coloc√≥ en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie hab√≠a sido sepultado.

Era el día de la Preparación, y ya comenzaba el sábado.

Las mujeres que hab√≠an venido de Galilea con Jes√ļs siguieron a Jos√©, observaron el sepulcro y vieron c√≥mo hab√≠a sido sepultado. Despu√©s regresaron y prepararon los b√°lsamos y perfumes, pero el s√°bado observaron el descanso que prescrib√≠a la Ley.

 

 

Oración Universal

1.- Para que el Se√Īor, que en la cruz excus√≥ y pidi√≥ perd√≥n por los ignorantes, tenga piedad de los fieles que han ca√≠do en el pecado, les d√© coraje para recurrir al sacramento de la penitencia y les conceda el gozo del perd√≥n y de la paz, roguemos al Se√Īor.

2.- Para que la sangre de Jes√ļs, que habla m√°s favorablemente que la de Abel, reconcilie con Dios a los que a√ļn est√°n lejos a causa de la ignorancia, la indiferencia, la maldad o las propias pasiones, roguemos al Se√Īor.

3.- Para que el Se√Īor, que en la cruz experiment√≥ la amargura de sentirse triste y abandonado, se apiade de los enfermos, los afligidos y los oprimidos y les env√≠e a su √°ngel para que los conforte, roguemos al Se√Īor.

4.- Para que el Se√Īor, que recibi√≥ en su reino al ladr√≥n arrepentido, se apiade de nosotros, nos d√© sentimientos de contrici√≥n y nos admita, despu√©s de la muerte, en su para√≠so, roguemos al Se√Īor.

 

Oraci√≥n del sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que enviaste a tu Hijo al mundo, para que, con su pasi√≥n, destruyese el pecado y la muerte y, con su resurrecci√≥n, nos devolviese la vida y la felicidad, escucha las oraciones de tu pueblo y haz que podamos gozar de los frutos de la cruz gloriosa de Jesucristo. √Čl, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Canto Presentación de Dones…

 

Canto de Comunión

 

 

Canto Final.